Tratamiento de la Diabetes
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El tratamiento para la enfermedad de la diabetes tiene como objetivo principal ejercer las funciones que el organismo debe realizar normalmente ante determinadas situaciones, en este caso, mantener un balance apropiado de las de insulina y glucosa en la sangre. Es importante destacar que la diabetes no tiene cura, pero si es controlada, ya que al mantener los niveles de glucosa en sangre (glicemia) tan cerca de los rangos normales (70–110 mg/dl) como sea posible, a cualquier hora del día, tanto en periodos de ayuno como postprandial, se garantiza una vida saludable para el paciente.

Para el control de la diabetes existen diferentes mecanismos, entre estos se encuentran: establecimiento de un régimen nutricional, realizar un plan de ejercicios y el más importante administrar medicamentos orales preescritos. Entre estos medicamentos tenemos:

- Sulfonilureas: tienen un efecto hipoglucemiante debido a que actúan incrementando la secreción de insulina por parte de las células del páncreas. Estos fármacos se unen a receptores específicos de la membrana plasmática, provocando un bloqueo o cierre de los canales de salida de potasio ATP-dependientes, lo que trae como consecuencia un incremento en las concentraciones de potasio intracelular provocando la despolarización de la membrana celular y activándose un sistema celular que causa el desplazamiento de gránulos secretores hacia la superficie celular, expulsando insulina por exocitosis.

El principal problema asociado a la utilización no vigilada de este medicamento es la hipoglucemia, que se puede prevenir mediante la adecuada prescripción y la educación del enfermo acerca de los riesgos y los signos de alerta tales como: Hambre, Diaforesis, Nerviosismo, Mareo, Confusión entre otros.

- Metformina: es un antihiperglucemiante, es la única de las biguanidas autorizadas para el tratamiento del paciente con diabetes mellitus tipo 2, es el único medicamento cuya administración se acompaña de una reducción en la frecuencia de eventos macrovasculares. Este fármaco interfiere en la liberación hepática de la glucosa a la vez que incrementa la sensibilidad a la acción de la insulina por parte de los tejidos periféricos, es decir, hay una mayor captación de glucosa por parte de los adipocitos y el tejido muscular.

La metformina modula la gluconeogénesis ya que promueve el efecto supresor de la insulina e inhibe la estimulación dependiente de glucagón. En el tejido muscular aumenta la captación de glucosa, fomenta la oxidación de la misma y la síntesis del glucógeno sin elevar la producción de lactato, de tal forma que no se produce acidosis láctica. Mientras que en el tejido adiposo se estimula la translocación de los transportadores de glucosa GLUT-1, GLUT-4 para la oxidación de la misma, al igual que la estimulación de la lipogénesis.

Es conveniente suspender la terapia con esta biguanida en pacientes alcohólicos, así como en aquellos que tengan comprometida su función hepática, insuficiencia renal o cardiaca, evitando de esta manera la producción de acidosis láctica. Otros efectos colaterales incluyen la intolerancia gastrointestinal y deficiencia de la vitamina B12.

- Tiazolidinedionas: el mecanismo de acción de estos compuestos aun no es bien conocido. Estudios indican que estos fármacos activan la expresión de genes en respuesta a la insulina y de elementos determinantes en el metabolismo de adipocitos, así mismo reducen la concentración plasmática de triglicéridos y favorecen la ovulación en mujeres con disfunción ovárica. Hasta la fecha solo han sido aprobados 2 medicamentos de esta clase: pioglitazona y rosiglitazona. Es importantes realizar estudios de disfunción hepática antes de comenzar el tratamiento, ya que este es metabolizado en el hígado. Por otra parte deben administrarse con precaución a pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva ya que induce una leve retención de líquido.
- Inhibidores de alfa-glucosidasa: las alfas glucosidasas tienen como función hidrolizar los disacáridos intestinales para permitir la absorción de los monosacáridos. Al inhibir de manera reversible a esta enzima, los sacáridos no son absorbidos y arrastran agua provocando molestias digestivas. Este efecto contribuye a que el paciente consuma dietas con menor contenido de hidratos de carbono lo que permite mejorar la tolerancia a estos medicamentos. Estos fármacos puede utilizarse solos o en combinación con otros antihiperglucemiante, pero están contraindicados en pacientes con cirrosis u otras enfermedades hepáticas.

- Otros:

1.Repaglinida: fármaco derivado del ácido benzoico, el cual, mediante su unión a un receptor diferente de la sulfonilureas, incrementa la secreción de insulina por parte del páncreas. Este medicamento es particularmente efectivo en la reducción de la glucemia postprandeal cuando es administrado 30 minutos previos a la ingesta de alimento.
2.Nateglinida: derivado de la fenilalanina con capacidad para unirse al receptor de la sulfonilureas e incrementar la secreción de insulina en sangre. Al igual que los otros medicamentos, su administración disminuye la glicemia postprandial y la concentración sérica de hemoglobina glucosilada.

- Insulina: La terapia con insulina exógena está indicada en pacientes con disfunción secretora avanzada de la célula beta del páncreas y si presentan, además, una considerable pérdida de peso, ya que permite tener un control de las cifras de glucemia y de hemoglobina glucosilada. La disponibilidad actual de insulina recombinante humana minimiza la frecuencia de reacciones alérgicas que acurre al utilizar insulinas de origen animal. Existen insulinas d actividad ultracorta (15 a 30 minutos posteriores a la administración subcutánea), como son la insulina Lis pro y la Aspar, e insulinas de actividad lenta, donde el tiempo de acción oscila entre 18 y 24 horas casi siempre son necesarias 2 inyecciones por día, un ejemplo de esta es la insulina Glargina.

- Terapia Combinada: Los pacientes que padecen de diabetes mellitus tipo 2 generalmente sufren un gran rango de trastornos, que van desde pacientes obesos con gran resistencia a la insulina, cuya principal alteración es la hiperglucemia en ayunas. Así como también en pacientes no obesos, sin gran resistencia a la insulina, cuyo defecto más importante es un marcado compromiso de la capacidad secretora de las células beta y por ende una importante hiperglucemia postprandeal. Según las características ya mencionadas el paciente recibirá mayores beneficios de una clase de fármacos o una combinación de los mismos.

Los pacientes obesos que no responden de manera satisfactoria a la dieta y a la actividad física son aquellas q requieren de fármacos antihiperglucemiantes, sobre todo aquellos que mejoran la sensibilidad a la insulina: metformina, tiazolidinedionas.

Para los pacientes no obesos la opción más recomendada es la terapia con fármacos estimulantes de la secreción de insulina.

Cuando el régimen combinado junto con la dieta y la actividad física no son suficientes o no logran los objetivos deseados en el control glucémico, es necesario tomar en cuenta la adición de insulina ya sea de acción intermedia o prolongada. Cualquiera que sea el régimen farmacológico administrado, el objetivo principal es lograr el control glucémico con los menores riesgos de complicaciones.

Con esta información podemos determinar que dependiendo del patrón clínico y de las complicaciones asociadas al paciente, el medico tiene a su disposición diferentes herramientas terapéuticas efectivas que mejoraran la salud y el bienestar del paciente.

Realizado por: Bachiller Maria Alexandra Arevalo
Bibliografia:

http://es.scribd.com/doc/55863199/Tratamiento-de-La-Diabetes